martes, 3 de junio de 2008

Reloj, no marques las horas

Cuando mi hermano Hugo fue de campamento la primera vez yo tenía seis años y los sábados por la mañana papá y mamá hablaban bajito en la cama y a veces decían: “Ay, madre, ay, madre”.

Yo no sabía qué les pasaba aunque pensaba que debía ser algo divertido porque mamá se levantaba contenta y preparaba pan frito para desayunar, y a mí me encantaban los sábados que desayunábamos pan frito todos juntos.

Aquel día nos levantamos muy temprano para llevar a Hugo al campamento. Papá le había comprado una mochila enorme con diez bolsillos por lo menos y mi hermano estaba deseando llevarla a la espalda porque mamá le decía que era como la de un explorador.

Paramos en todas las fuentes de la carretera, mamá nos hizo fotos en cada una y Hugo usaba el cacillo de lata del campamento para beber. Después, teníamos que parar porque nos hacíamos pis y papá apuraba hasta el último momento. Mamá se ponía nerviosa y decía: “aquí mismo, para aquí”, mientras nosotros gritábamos: “para ya, papá, que me lo hago”.

Antes de llegar al campamento tuvimos que pasar por un camino de tierra. Mamá llevaba un mapa que le habían dado a Hugo los boyscouts; pero creo que no estaba muy bien dibujado porque mamá dijo: “nos hemos perdido, hay que preguntar”.

Papá estaba enfadado porque no le gustaba perderse y menos que mamá le dijera cada dos por tres: “pregunta, Antonio, hay que preguntar”.

Llevábamos ya un buen rato perdidos en medio del campo y mamá venga a decirle a papá que preguntase, hasta que él bajó la ventanilla y dijo: “eh, amigo, ¿por dónde se va al campamento de los boyscouts?”. Mamá, Hugo y yo nos asomamos por la ventanilla; pero no vimos a nadie. Yo pensé que debía de haber algún hombre escondido detrás de un árbol o algo así, hasta que mamá dijo: “¿a quién preguntas?” Y papá respondió: “a nadie, pero ya he preguntado, ¿no?”. Entonces, mamá y Hugo empezaron a reírse, y yo me reí también, aunque no sabía muy bien por qué; pero a papá no le hizo ninguna gracia.

Por fin llegamos al campamento, nos despedimos de Hugo y nos quedamos mirándolo cuando se cargó la mochila y caminaba hacia su tienda. Sólo se le veían las piernas blancas y escuchimizadas por debajo. Parecía una mochila con patas.

A la vuelta, le pregunté a mamá cuándo me tocaba a mí ir de campamento y ella me respondió: “cuando tengas diez años”.

Después, papá puso la cinta de Antonio Machín, que era la que más nos gustaba, y todos cantamos Reloj, no marques las horas. A mamá le encantaba esa canción, decía que era romántica; pero a mí me ponía un poco triste, como cuando los domingos volvíamos de comer en casa de los abuelos y yo todavía tenía que hacer divisiones antes de cenar.

Hugo volvió al cabo de una semana lleno de picaduras de mosquito, y aunque contaba que la comida era asquerosa y que no paraban de andar y correr y trabajar todo el día, a mí no se me quitaron las ganas de tener diez años e ir de campamento con una mochila llena de bolsillos.

Hoy mamá ha puesto el despertador a las ocho de la mañana. Papá vendrá a recogerme. Ya se ha puesto bueno y no está tan triste como cuando dejó de trabajar porque tenía la enfermedad de la depresión y, como ya puede conducir, me llevará al campamento. Hugo vendrá con nosotros, aunque le fastidia y está enfadado. Dice que prefiere quedarse para jugar al fútbol con sus amigos y ya quiere saber si volverán antes de las ocho, porque ha quedado con su amiga Clara (en realidad es su novia, pero a él le da rabia que la llamemos así) para ir al parque. Seguro que se pasa todo el viaje con los cascos puestos, escuchando música y sin hablar. Mamá dice que es porque está en la edad del pavo; pero él dice que nadie lo entiende. Y la verdad es que yo no lo entiendo, siempre está peleándose con mamá porque nunca le hace caso a la primera. Entonces, mamá se enfada y dice: “se acabó la tele”. Así que al final me quedo sin tele sin haber hecho nada malo.

Mamá no vendrá con nosotros al campamento, porque como ahora están separados ya no vamos juntos a ningún sitio. Pero ayer me prometió que haría pan frito para desayunar, aunque a mí me ha dado un poco de pena recordar los sábados por la mañana en los que hablaban bajito en la cama y decían: “ay, madre; ay, madre”, que ahora ya sé que es hacer el amor, porque ya tengo diez años.

(*) Tengo que poner título a este cuento y tengo dos opciones: "Una mochila con diez bolsillos" o "Reloj, no marques las horas". Como no me decido, te pido ayuda: ¿Qué título te gusta más? Escribe tu respuesta en los comentarios. ¡Gracias!

ACTUALIZACIÓN 18/06: Título fijado definitivamente como "Reloj, no marques las horas" gracias a la aportación de los usuarios y a la de mi amiga Marta Pueyo, que me ha regalado una foto preciosa para ilustrar este post.

19 comentarios:

ChusdB dijo...

Hola,Gloria,qué ilusión leer otro cuento!
Pues yo elegiría el primer título,aunque si me dejas,el que creo que le va (no sé por qué, me lo pide el corazón) es: "El reloj de mamá ya no marca las horas como antes".
Besos.

Gloria dijo...

Hola, chus, ¡qué ilusión tenerte por aquí otra vez! Sí, llevo unos meses muy liada y voy dejando precisamente lo que más me gusta hacer... pero espero recuperar pronto el tiempo perdido y seguir escribiendo al menos un cuento por semana. Con los ánimos que me das, seguro que lo consigo.

Pues sí, me gusta mucho el título que propones, pero no me ayudas mucho, ¡ahora tengo 3 donde elegir! :-)

Gracias por tu aportación y, sobre todo, por seguir como siempre visitando esta fiesta.

Besos de reencuentro.

eva dijo...

Hola Glo,
Me he meado de risa con lo de la pregunta, jajajajajaja, es buenisimo, estoy en el despachito que me he montado y en la otra punta del piso está Mariano que me ha oído reir a carcajada limpia, jajajaja, es muy bueno, en realidad todo el cuento es genial, cada vez que leo algo tuyo consigues que me meta dentro del cuento, eso me encanta y debe ser muy dificil conseguir, o sea que felicidades por como escribes, sigue haciendolo pls, pls..

Los dos títulos están bien, pero quizás me quedaría con el de Reloj no marques las horas, porque define un poco mejor lo que yo he entendido del cuento, y porque parece que dejes una puerta abierta para seguir con el cuento, quizás cuando la niña tb tenga novio y todo eso...

bueno, pues esta es mi opinión, siento tardar tanto en responder, pero hasta ahora no he podido tener un rato libre para leerlo con calma.

besos
Eva

Gloria dijo...

Gracias, Eva, claro que no llegas tarde! Creo que cambiaré el título por "Reloj, no marques las horas", a mí también me gusta más :-)
Me alegro mucho de que te haya gustado el cuento.

Un beso convencido.

Anónimo dijo...

Yo le pondría "Pan frito"...

Anónimo dijo...

Sábados de pan frito.

Marisol dijo...

yo le pondría reloj no marques las horas.... me ha gustado mucho la verdad

Anónimo dijo...

yo no se que le pondria, lo que se es que soy scout y este año por 1ª vez no podre ir a mi campamento y este cuentecillo me ha encantado, me ha tocado.

Gracias

pilar dijo...

Me ha encantado!!...,y el título lo creo acertado...,siempre que leo un cuento tuyo me implico tanto, que me gustaría que fuera más largo...
Te queremos..., tu sabes.
Pilar

Anónimo dijo...

reloj no markes las horas, xq lo de la mochila es como un simple detalle, y es pesada y grande, el reloj cuenta la historia del tiempo :P

Lalua dijo...

Hola, acabo de encontrar este sitio por casualidad y me ha encantado el cuento.
A mi el ttitulo q mas me gusta es el de reloj no marques las horas.
Besos y ya vendre mas por aki a ver si hay mas cuentos.

SER dijo...

Hola, tengo una duda, podrías explicarme como has logrado que en tu blog salga lo de los atrapantes?

La verdad que me gustaría ponerlo en el mío pero no sé cómo, si me pudieses responder a queritmotriste@hotmail.com estaría muy agradecido.

Poe cierto, bonito cuento!

Gloria dijo...

Gracias por vuestras aportaciones. "Pan frito" tampoco está mal, pero me gustan más las opciones iniciales.

Gracias, Marisol, me alegro mucho de que te haya gustado el cuento. Bienvenida a esta fiesta.

Boyscout, ¿cómo es que no puedes ir a tu campamento? ¡Coge tu mochila con diez bolsillos y monta la tienda en medio del salón en señal de protesta! La fiesta sorpresa se une a tu causa.

Pilar, yo también os quiero mucho, me encanta veros bailar en esta fiesta.

Laula, en eso estamos, espero que vuelvas y encuentres más cuentos.

Ser, gracias por pasarte por aquí.

Bueno, en resumen, a mí también me ha ido gustando más "Reloj, no marques las horas". En un principio lo dudaba porque no sabía si era demasiado melancólico para un cuento que yo no quería darle un tono triste; pero la verdad es que ese título es más redondo y dice más del cuento que "Una mochila con diez bolsillos", así que definitivamente este cuento queda bautizado.

Gracias a todos y que no pare la fiesta.

Anónimo dijo...

me a gustado mucho tu cuento me parado a leerlo por casualidad pero es precioso gracioso y muy interesante espero que sigas escribiendo asi de bien :D

Gloria dijo...

Gracias, Anónimo, un placer tener visitantes extraviados... y sobre todo si vuelven! Tómate algo y echa un bailecito ;-)

Besos de bienvenida.

lachica cortocircuito dijo...

Muy bonito tu cuento, muy tierno.
Me encanta la perspectiva de la niña.
Reloj no marques las horas me gusta, veo que finalmente te has quedado con él.
felicidades por tu blog que acabo de descubrir!

Gloria dijo...

Gracias, chica cortocircuito. Sí, me quedé con "Reloj, no marques las horas". No fue un amor a primera vista, lo fui apreciando a medida que pensaba en él hasta el punto de que ahora no puedo imaginarme el cuento con otro nombre.
Bienvenida a la fiesta sorpresa, ponte cómoda, estaré encantada de tenerte por aquí.
Un beso de bienvenida.

Luz dijo...

Solo había leído un cuentito tuyo, hoy me he metido en tu blog y llevo un rato leyendo. Me gusta tu estilo, esta lleno de sensibilidad y algunos de los cuentos reflejan un estilo de vida y una época. Este es un indicador de ello. Quizás porque estoy triste, quizás porque también me hubiera gustado que en mis mañanas de niñez me hicieran de pan frito o quizás porque mis hijas han sufrido mucho con mi separación (y no son las únicas) ; pero el caso es que me ha encantado tu cuento, tan entrañable, tan real, tan triste y tan bonito, que no puedo parar de llorar. Sigue deleitándonos con tu escritura. Un beso. Luz.

Gloria dijo...

Luz, qué bonito lo que escribes y a la vez qué triste. Gracias por tu comentario y por leer mis cuentos. Que te haya llegado tanto es emocionante para mí. Sí, el cuento es un poco triste porque quizás transmite la pérdida de la inocencia, momentos en los que una niña se da cuenta de que el paso del tiempo conlleva también el enfrentarse a situaciones reales y dolorosas y esa niña empieza a añorar los años felices, pero también asume los cambios como parte de la vida y esa es la parte positiva, porque recuerda los momentos buenos y también los espera, porque mantiene la ilusión. Un beso fuerte, espero seguir viéndote aparecer por la fiesta sorpresa, mi deseo es que vengas a pasarlo bien, pero en cualquier caso, serás muy bienvenida.